¿Qué es la Inteligencia Emocional?

En los últimos años cada vez toma más vigencia la Inteligencia Emocional. Cada vez se habla más de ella, hay más libros, cursos, conferencias y prácticas para desarrollarla.

Si bien hay muchos tipos de Inteligencia (y cada vez se catalogan más), a nivel básico, poseemos dos inteligencias: la emocional y la racional. Tener conciencia de ambas nos sirve para potenciar sus usos, afrontar las situaciones de la vida y relacionarnos mejor con los demás.

La inteligencia racional es la que se ha potenciado en los últimos doscientos años, con el modelo mecanicista de la educación. Y si bien la inteligencia racional es sumamente importante para muchos aspectos de la vida, equilibrarla con la inteligencia emocional es necesario para llevar una vida en armonía.

Inteligencia Emocional

La Inteligencia Emocional es la habilidad para reconocer y comprender las propias emociones, así como la capacidad de utilizar esta habilidad para autogestionarnos y relacionarnos con los demás.

Competencias de la Inteligencia Emocional

La inteligencia emocional comenzó a popularizarse a partir del libro “La Inteligencia Emocional” de Daniel Goleman. Allí, Goleman plantea un esquema con cinco competencias de la Inteligencia Emocional:

Estas competencias son:

Competencias de la Inteligencia Emocional

Autoconocimiento:

  • Reconocer las propias emociones, las situaciones que las gatillan y qué efectos tienen en uno y en los demás.
  • Identificar los propios talentos y limitaciones.

Autocontrol

  • Controlar los impulsos ante emociones violentas.
  • Gestionar el propio comportamiento.
  • Mantener conciencia de responsabilidad.
  • Flexibilizarse ante situaciones o entornos nuevos o cambiantes.

Automotivación

  • Mantener una actitud optimista y de posibilidad.
  • Actuar con iniciativa en proactividad.
  • Persistir en la persecución de los objetivos, a pesar de los obstáculos y retrocesos que puedan presentarse.

Empatía

  • Comprender las emociones y estados de ánimo de los demás.
  • Reconocer las necesidades de otros.
  • Aceptar la diversidad y reconocer la oportunidad en ella.
  • Reconocer relaciones, cercanías y lejanías entre los miembros de un grupo.

Gestión de las Relaciones

  • Habilidades de influencia positiva y persuasión.
  • Escuchar activamente y emitir comunicaciones claras y efectivas.
  • Afrontar los conflictos y gestionarlos efectivamente. Habilidades de negociación.
  • Liderazgo: inspirar, potenciar y motivar a otros.
  • Habilidades de colaboración y cooperación. Crear sinergia, trabajo en equipo.

Si bien muchas de estas competencias de la Inteligencia Emocional son adquiridas desde pequeños en nuestra educación familiar, en los grupos en los que participamos y en nuestras vivencias tempranas, de adultos se pueden aprender, desarrollar y potenciar. Esto es posible gracias a procesos terapéuticos, experiencias vivenciales poderosas o cursos y talleres de desarrollo personal.

Si te interesa desarrollarlas, te recomendamos los siguientes pasos a seguir:

  1. Conocer las diferentes competencias.
  2. Realizar un diagnóstico de cuán desarrollada está cada una.
  3. Elegir las menos desarrolladas y buscar el mejor método para aprenderlas.
  4. Apoyarte en las que tienes mejor adquiridas y potenciarlas.