Cuando las personas hablan, suelen mover sus ojos en diferentes direcciones. No están mirando una mosquita que pasa volando, pareciera que están mirando algo hacia adentro.

En efecto, hay una pauta neurológica probada que nos explica qué está pasando en la mente de la persona que “revolea” los ojos. Tiene que ver con la información a la que estamos accediendo: si son imágenes, audios, sensaciones, recuerdos o construcciones.

Le llamamos Sistema Director o de Acceso Ocular al medio que tenemos para llevar información a nuestros pensamientos conscientes, tanto desde nuestra memoria, como también creando algo que aún no existe.

Por ejemplo, si te pregunto, ¿cuál fue tu último viaje? Para conectarte con esa experiencia, accederás desde uno de los tres Sistemas Representativos: a través de una imagen, por ejemplo, la imagen de la playa o de las montañas; a través de un sonido, por ejemplo, el sonido del mar o de los pajaritos, una voz o una canción; o a través de una sensación, como sentir el cuerpo flotando en el agua, la brisa o el sol en la piel. Todos tenemos una manera preferida de acceder a las experiencias, un Sistema de Acceso Preferido. Por ejemplo, si tu sistema de acceso preferido es el visual, primero verás esa imagen, luego completarás y reexperimentarás esa situación con los demás sentidos.

Los ojos nos permiten ver, desde afuera, la secuencia en que la persona va hilando sus pensamientos.

¿Qué significa cada movimiento?

Cuando llevamos los ojos hacia arriba, estamos conectándonos con imágenes. Hacia arriba a la izquierda recordamos, y hacia arriba a la derecha construimos. Entonces, si quiero recordar qué ropa tenías puesta en la fiesta el mes pasado, probablemente llevaré mis ojos hacia arriba a la izquierda. Y si quiero imaginar algo que no ha sucedido hasta ahora, por ejemplo, cómo me veré en la boda de mi amiga dentro de dos meses, llevaré los ojos hacia arriba a la derecha, ya que estaré construyendo una imagen que aún no ha sucedido.

En la línea media de los ojos, accedemos a la información auditiva. Hacia la izquierda recuerdo, por ejemplo, qué dijo el profesor en la clase pasada, o recuerdo una canción. Hacia la derecha, hago una construcción auditiva, por ejemplo, crear una rima o inventar una frase.

Hacia abajo, a la derecha, tenemos los registros kinestésicos: sensaciones, emociones, tacto, gusto y olfato. Y abajo a la izquierda, el diálogo interno, esas conversaciones que tengo conmigo.

¡ATENCIÓN ZURDOS! Esta es una pauta neurológica que funciona en la mayoría de las personas diestras, es decir, que su mano hábil o de escritura es la mano derecha. Para las personas zurdas (cuya mano hábil es la izquierda), puede que recuerden hacia la derecha y construyan hacia la izquierda, a la inversa de las personas diestras.

Accesos oculares
Movimientos de acceso ocular
¿Está mintiendo?

Muchas publicaciones afirman que si alguien mira hacia arriba a la derecha y hace tal cosa con el dedo te está mintiendo. CUIDADO con eso. Podemos afirmar que una mentira es una construcción, con lo cual, una persona que está mintiendo, según esta pauta, debería llevar los ojos hacia la derecha. PERO no siempre que una persona lleve los ojos hacia la derecha está mintiendo. Puede estar buscando las mejores palabras para explicarte algo, o simplemente puede estar imaginando.

¿Para qué nos sirve detectarlos?

Los movimientos oculares nos dejan saber a qué tipo de información está accediendo la persona. Entonces, una de las muchas utilidades de calibrar este indicador mínimo, es acompasar. Por ejemplo, si observo que la persona tiene muchos accesos oculares visuales (lleva los ojos hacia arriba), yo podría adecuar mis predicados al sistema representativo visual: “¿lo ves?”, “es una brillante idea”, “lo veo en perspectiva”, etc. De esta manera, espejo mi lenguaje verbal con el lenguaje no verbal del otro.