PNL: Metamodelo del Lenguaje

Metamodelo del Lenguaje

El lenguaje verbal es de suma importancia en los procesos comunicativos, ya que, junto con los gestos, refleja la experiencia subjetiva que determinó el modelo general de un individuo. Por esto, es que es la base de la PNL.

Es importante asegurarse de que lo que decimos es lo que queremos decir, comprender de la forma más clara posible lo que quieren decir los demás, y permitir a los demás que comprendan lo que quieren decir.

PNL: Metamodelo del Lenguaje

Hablar no cuesta nada y sin embargo, las palabras tienen el poder de evocar imágenes, sonidos y sentimientos en el oyente o el lector.

La respuesta a la pregunta “¿Qué significa en realidad una palabra?” es “¿Para quién?”. Las palabras significan lo que la gente acuerde que signifiquen. Cada uno de nosotros experimenta el mundo de una forma única. Las palabras están, en sí mismas, vacías de significado. Damos significado a las palabras mediante las asociaciones a objetos y experiencias de la vida. Y no todos vemos los mismos objetos o tenemos las mismas experiencias.

Podemos estar de acuerdo en qué significa “manzana verde”, pero podríamos estar horas discutiendo sobre qué significa “respeto”, “amor” o “libertad”.

¿Cómo sabemos que hemos entendido a alguien? Dando significados a las palabras de ese alguien. Pero le damos nuestros significados, no los de la otra persona. No hay garantía de que esos significados sean los mismos.

Hay situaciones en que es muy importante comunicarse de forma extremadamente precisa; por ejemplo, en relaciones íntimas o en acuerdos de negocios, querremos estar seguros de que la otra persona comparte el significado. Es así que, dentro de las herramientas de PNL dedicadas a una comunicación, el Metamodelo del Lenguaje es una de las más vitales.

Pasar de la estructura de superficie al a estructura profunda, con Metamodelo del Lenguaje

Los seres humanos experimentamos las cosas por medio de los sentidos. Las vivencias así experimentadas son precisas, completas y carentes de distorsiones. Eso es, para los lingüistas, la estructura profunda.

En el momento en que recurrimos al lenguaje para procesar la experiencia (cuando hablamos con otros o con nosotros mismos) esta estructura sufre modificaciones. Los procesos mentales siempre requieren cierto nivel de abstracción. Además tenemos nuestros propios procesos psicológicos que reprimen, rechazan o eliminan ciertas experiencias desagradables.

El metamodelo nos sirve, por un lado, para obtener las informaciones lingüísticas que precisamos y por otro, para ayudar a las personas a enriquecer su modelo general.

Las palabras son anclas de experiencias sensoriales, pero la experiencia no es la realidad, y la palabra no es la experiencia. El lenguaje está, por lo tanto, a dos movimientos de la realidad.

¿Qué significa “metamodelo”?

La palabra “meta” viene del griego y significa “más allá”. Es decir,, significa “más allá del lenguaje”. Es un modelo del modelo del lenguaje.

El metamodelo emplea el lenguaje para clarificarlo, nos previene de engañarnos a nosotros mismos, nos permite comprender lo que significan las palabras, vuelve a conectar el lenguaje con la experiencia. Es un modelo verbal, muy usado en la PNL, una manera de escuchar la forma de lo que decimos en lugar del contenido.

El fin del metamodelo es darnos un control sistemático sobre el lenguaje.

La estructura profunda

Para entender el metamodelo, necesitamos observar cómo se traducen los pensamientos en palabras. El lenguaje no puede equipararse a la velocidad, variedad y sensibilidad de nuestros pensamientos. Sólo puede ser una aproximación.

Alguien puede tener una idea total y completa de lo que quiere decir. Esa es la estructura profunda. Esta estructura es inconsciente. Está en un nivel neurológico muy profundo.

Y lo que realmente decimos, es la estructura superficial o de superficie.

Para pasar de la estructura profunda a la estructura superficial, hacemos tres procesos:

  1. Eliminamos: seleccionamos sólo una parte de la información. El resto queda afuera.
  2. Distorsionamos: damos una versión simplificada, que distorsiona el significado.
  3. Generalizamos, ya que sería imposible o tedioso señalar todas y cada una de las excepciones a la regla.

Podemos volver desde la estructura de superficie a la estructura profunda mediante desafíos al lenguaje. Estos desafíos se manifiestan a través de preguntas para ampliar información relevante, obtener información precisa o apoyar a la persona para que enriquezca el modelo en que se está moviendo.

Veamos ahora cada uno de los desafíos.

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