Oratoria

¿Qué es la oratoria?

La oratoria puede definirse como el arte de hablar con elocuencia, o bien, el arte de hablar en público.

En sus orígenes, la oratoria estuvo muy ligada al género literario, como una herramienta que apunta a exponer con convicción y de manera persuasiva por medio de la palabra hablada.

El arte de hablar en público busca crear experiencias mentales en quienes escuchan. Si además se le suman la retórica, por un lado (técnicas de hipérbole, metáfora y elipsis); y la dialéctica por otro, (arte de conversar) podría generar una oratoria más poderosa y un vínculo más genuino con nuestros oyentes.

¿Cuál es el objetivo de la oratoria?

El objetivo de la oratoria consiste en crear estímulos cognitivos en sus oyentes a través de la voz: el tono, el timbre, la velocidad; la palabra: contenido interesante para la audiencia, y el lenguaje corporal: la congruencia del orador con lo que dice.

La oratoria busca producir una respuesta deseada en los oyentes. Busca también actuar sobre diferentes estructuras: ideológicas sentimentales, cognitivas y volitivas.

Las finalidades básicas de la oratoria se fundan en el arte de persuadir, convencer, conmover, apasionar, agradar, impactar, enunciar, explicar, instruir, significar, confirmar, deleitar, refutar y/o denostar.

Marco Fabio Quintiliano anunciaba en su obra “Instituciones Oratorias” que existen tres prioridades elementales en la oratoria la corrección, la claridad y la elegancia.

¿Para qué sirve la oratoria?

El arte de la oratoria se postula a partir de tres funciones primarias que son a su vez, su fin último.

Conmover: apunta a influir en los sentimientos, afectos y pasiones de los oyentes. El orador busca crear un vínculo emocional con su audiencia en general y de cada uno en particular.

Para despertar sentimientos es necesario previamente estar convencido, deberá ser genuino. Como mencionamos anteriormente, el lenguaje corporal y el contenido deben estar en sintonía. Esto tiene como beneficio un mayor vínculo con el público.

Convencer: se basa en el hecho de contrastar cierta información con argumentos y razonamientos sólidos. Se busca que el otro cambie de parecer, que emprenda un determinado camino, o que abandona el que seguía.

Es importante saber que como oradores que: “se convence al entendimiento, y se persuade con la voluntad”. El raciocinio convence, la elocuencia persuade.

Persuadir: busca inducir, direccionar la voluntad del auditorio por medio de impresiones, razones o presiones para que tomen una determinada acción. Se influye entonces más sobre la voluntad que sobre el pensamiento.

El que pretende convencer habla al entendimiento para que vea la razón. El que pretende persuadir, habla a la voluntad para invitarla a la acción.

Por ejemplo: una demostración de exactitud matemática convence pero probablemente no persuada, una demostración de amor persuada, aunque tal vez no convenza.

¿Es posible convencer y persuadir a través de la oratoria?

Sí, es posible. La elocuencia es una herramienta muy poderosa, aunque no tan fácil de incorporar. Se entiende a la elocuencia como la facultad de expresarse de modo eficaz a fin de deleitar, conmover y persuadir.

La elocuencia es la eficacia de las palabras, gestos o actitudes en la oratoria. En palabras de Cicerón es “(...) el continuo movimiento del alma”.

El objetivo de máxima relevancia de la elocuencia es la persuasión. En otras palabras, para persuadir hay que ser elocuente. Según Aristóteles, los hablantes pueden persuadir de 3 (tres) modos:

  • mediante el poder persuasivo de su propio carácter;
  • por medio de las emociones provocadas en la audiencia
  • a través de una prueba o aparente prueba (comprobación de hipótesis).

¿Cuál es el origen de la oratoria?

El nacimiento de la oratoria como el arte de hablar en público data del 445 a.C aproximadamente. Si bien la cultura siciliana, romana y griega le dedicaron tiempo de estudio y perfeccionamiento, los griegos fueron quienes la profundizaron como un instrumento de estatus y poderío.

Sócrates fue quien fundó la primera escuela de oratoria en Atenas, con el objetivo altruista de formar a funcionarios, guiados por la moral y la ética para el progreso del estado.

También, personajes como Hermes, Demóstenes de la cultura griega, fueron reconocidos como excelentes oradores. A este último, el maestro Cicerón (representante contemporáneo de la oratoria griega) lo catalogó como el “orador perfecto”.

Por su parte, los romanos también dedicaron estudios a esta ciencia, aunque en un contexto diferente. La formación no era para todos los hombres, sino para el emperador. Con el tiempo, la oratoria se extendió a diferentes ámbitos, como la política (convenciendo a los votantes) en el ámbito judicial (para presentar alegatos) como en la actividad comercial (para vender más).

Otras figuras importantes en los años dorados de la oratoria eran los logógrafos. Éstos eran redactores profesionales de discursos. Eran quienes estructuraban el contenido de la forma más eficaz posible.

Para los logógrafos el discurso debía seguir siempre la misma estructura:

  • Introducción: el comienzo del discurso era crucial y debía captar la atención de los oyentes. Era una oportunidad que debía ser aprovechada y cuidadosamente analizada.
  • Narración. Luego de captar la atención y mencionar brevemente los temas a exponer, se pasaba al nudo de la presentación. El desarrollo y/o exposición de los hechos.
  • Argumentación. Quizás una de las partes más importantes ya que en esta etapa se debía convencer y persuadir a través de razonamientos, argumentos, testimonios, datos comprobación de hipótesis o citas de autoridad y fuentes para defender la tesis expuesta.
  • Conclusión. Se intentaba hacer lo mismo que en la introducción pero a modo de cierre, resumir y recapitular las ideas más importantes, y sobre todo, hacer tomar posición frente a la tesis presentada.

Finalmente, la oratoria es un excelente instrumento para comunicarnos en sociedad, ya sea en una simple conversación, una reunión de negocios, un discurso político o para vender productos y servicios.

El perfeccionamiento de este instrumento se lo debemos, en primera instancia, a la cultura greco romana y greco latina.

En la actualidad se sigue perfeccionando aún más gracias a otros campos de conocimientos, como la programación neurolingüística y la inteligencia emocional.

Estas áreas de conocimiento, vienen a crear un camino más eficaz a los objetivos de los orígenes de la oratoria, ya sean convencer, conmover o persuadir.

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